miércoles, diciembre 06, 2006

Mi propio balcón del pueblo


Hasta ahora no había podido tomarme el tiempo para hacer mi pequeña crónica del 3D , aunque luego de estos 3 días, mejor vale la pena escribir sobre lo dicho, lo argumentado y recuperado en apenas 72 horas.
El video es en mi propio balcón del pueblo, el domingo unos minutos después de anunciados los resultados del primer boletín del CNE en la casa de mi hermana que vive justo frente al canal 8.

4 comentarios:

Martín dijo...

Yo pensé que el único perdido de la blogósfera era yo, pero ya veo que no ;) Un beso grande y feliz navidad!

El Buhonero Venezolano dijo...

Bueno, aceptable, ya he sabido de ti por estudiantes... visita este sitio : http://www.blogfesor.org se me antoja interesante. Tambien date una vuelta por: http://www.escribesinfaltas.blogspot.com hay una campaña muy buena, quizas quieras hacerte eco... te veo, me ves. http://www.el-buhonero-venezolano.blogspot.com

Jonathan dijo...

invitandote a que te des una pasadita por mi blog a ver que tal... saludos

Douglas dijo...

De: Santa Ventura, mes de Abril de 2007
Lourdes de Prados.




EN ESTA COPLA UNA HISTORIA




En una noche abrileña,

preguntó el pueblo afligido:

¿ Dónde esta mi Presidente?

¿ Que hicieron con nuestro Amigo?

¿ En donde esta el Comandante?

¿ Dónde nos tienen al Líder?

***
La Jerarquía Católica,

este clamor no escuchó,

a los golpistas se unió,

al dictador fue indulgente,

y mientras en Llaguno la gente,

en la “emboscada” moría,

a Miraflores entró,

junto a una oligarquía,

energúmena e indolente.

***
Burlando la constitución,

hasta la Orchila voló,

el Cardenal insolente,

fue a conquistar la renuncia,

del que “el país eligió”,

del que a los pobres amó,

del que Dios predestinó:

De Mi Señor Presidente.


***
Los de los cerros bajaron,

también los de Las Colinas,

bajaron los de La Cima,

los edificios del Pueblo

solitarios se quedaron,

Llegaron de todo El Llano,

marcharon todos unidos,

y el corazón decidido:

De Miraflores expulsar,

al golpista dictador,

a lacayunos fascistas,

castigar al opresor,

rebajar su vanagloria,

solo un pueblo en comunión,

es señor de la virtud y el honor,

de la dignidad y el amor,

Y dueño de la victoria.

***
Al comprobarse el secuestro,

de hinojos el pueblo oró,

con ayunos suplicó,

en sus vigilias clamó,

salmos al señor cantó,

Y de tristeza lloró.

***
El dolor de Venezuela,

en el cielo se sintió,

legiones angelicales,

A todo el país cubrió.

Todo cambió de repente,

y el miedo se apoderó,

de tan desalmada gente,

y la orden de magnicidio,

que del imperio llegó,

ninguno la ejecutó,

porque nadie se atrevió,

una bala disparar,

ni con un dedo tocar,

A Mi Señor Presidente.

***
Aquel del blanco uniforme,

la cortina descorrió,

de terror se estremeció,

y el resuello le falló,

pues no quería ni pensar,

que el pueblo que desestimó,

lo había venido a tumbar,

y ni con Perucho volvió,

Por Miraflores pasar.

***
Y el galán más copetudo,

aquel tan fino y esbelto,

el que fue novio de Julia,

aquel payaso de alcurnia,

el que confiado reía,

a la aunada oligarquía,

que frenética aplaudía,

Cuando él, decretos leía.

¡ Oh miserable adulante!

Tantos decretos leíste,

que en las gradas te caíste,

y no podrás levantarte,

ninguno se te acercó,

y aunque mojado te vieron,

De ti, ni se condolieron.

***
La bandita presidencial,

al Chiquimán Gobernante,

desde Madrid le llegó,

con solemnidad la tomó,

en su pecho la ajustó,

mil películas filmó,

a San Pietri la ofreció.

Y su estrella se le fugó,

temblando se la arrancó,

decretos y nombramientos,

y otras mil cosas juntó,

ordenó a un adulador,

esas miserias botar,

pero tiempo no le dio,

y las tuvo que dejar,

porque él, tan vacío de poder,

pronto se precipitó,

y al caer en el vacío,

el abismo lo atrapó,

y a Perucho le gritó:

¡ Oh sátrapa sin laurel,

tantos decretos inventaste,

cuantas leyes derogaste,

y por andar de entremetió:

Hasta aquí te trajo el río!.

***
Aquel pobre dictador,

sufrió una gran decepción,

su caída lamentó,

con lastimera ironía,

al viento esta copla lanzó:

Nos llamaban “La Guanábana”,

los reyes de la Exclusión

y de la desigualdad,

autores de las masacres

y miles crímenes más,

amantes de la corrupción

y de la inmoralidad,

lacayos de gran relieve

Del más grande explotador.

Si San Miguel nos metiera,

en la balanza a toditos,

con toda seguridad,

pesaremos igualitos,

porque aunque por fuera muy verdes,

Por dentro somos blanquitos.

***
Tan siniestro personaje,

al Bravo Pueblo observó,

y tal vez reconoció:

Que es mas fuerte un pueblo unido,

Que mil sotanas fascistas.

Que políticos envilecidos.

Que la gran conspiración,

En los medios de comunicación.

Que militares traidores.

Que los que talanqueras brincan.

Que las “T V encubridoras”,

inmorales y manipuladoras,

porque al fatídico golpe,

contra golpe le salió,

y a un destierro de corruptos,

Mandinga se lo llevó.

***
Tan delicadas señoras,

y los finos caballeros,

al mirar al Bravo Pueblo,

organizado y unido,

se declararon vencidos,

Humillados se sintieron.

Del salón presidencial,

como ratones corrieron,

del Caro Balcón saltaron,

por los pasillos volaron,

Dando lastima salieron.

De los atrios del Palacio,

hediondos a miedo huyeron,

gritaban despavoridos,

buscando como escapar,

y liberarse del castigo,

Del pueblo que habían herido.

Como almas que el diablo lleva,

por la Urdaneta salieron,

por el Fermín Toro corrieron,

Igual que potros sin freno.

***
En tan desesperada huida,

muchos del país se fueron,

y en cualquier lugar del Este,

otros tantos se escondieron,

porque fue tan grande el susto,

que en el Centro les metieron,

Que pal’ carajo se fueron.

***

El Presidente volvió,

con un crucifijo en sus manos,

abrazando al soberano,

como el más humilde humano,

A todos perdón pidió.

Por la Voluntad Suprema,

y duélale a quien le duela

hasta que el pueblo y Dios quieran,

En Miraflores se queda.

***
Lo del La Plaza Altamira,

tiene a los vecinos locos,

lo de rezar es mentira,

en aquelarre y conjuros,

velones negros ofrecen,

gruesos tabacos se meten,

y arman grandes alborotos,

y visten color de zamuro,

Porque pactan con Matoco.

***
Pero el Señor de la Villa,

aunque maleficios echen,

y aunque chillen de rodillas,

ni siquiera pa’ que huelan,

Les entregara la silla.

***
Por ser tan embaucadores,

guarimberos y hechiceros,

flores a mirar no vuelven,

en la esquina de Bolero,

porque este sagrado suelo,

Es, El Santuario del Pueblo.

***
Al toque de diana llamó

A todos los compatriotas;

echar al explotador

De la América del Sur.

Instaurar El Socialismo,

de Amor, Igualdad y Virtud,

con los pueblos soberanos,

Construir La Gran Nación.

a la que amó con fervor,

fortuna y vida ofrendó,

el más Grande Americano

Simón Bolívar El Libertador.

FIN