sábado, junio 09, 2007

Sobre el derecho a comentar

Creo que no hay mejor coyuntura que la actual para dedicar un post en este blog al derecho a tener voz...
Son varios los sucesos, lecturas y conversaciones sostenidas en estos días que parecieran llevarnos siempre al mismo tema... el derecho a expresarse y también, cómo no, el derecho a callarse.
La decisión de carlanga, autor de Blogacine de eliminar la opción de comentarios en su espacio y los comentarios que ha provocado esta decisión me motivó ahora sí a escribir sobre el tema tratando de mantener la discusión dentro de lo que es el tema de este blog.
Los comentarios de los lectores son ya parte fundamental de la comunicación digital. La posibilidad del lector de refutar, argumentar, agregar o aportar algunos conceptos al contenido se convirtió en el punto de quiebre entre lo que ha sido hasta ahora el periodismo tradicional y el periodismo que aún se configura en la red.
No es la primera vez que sucede algo así, pareciera formar parte del ciclo normal de evolución de un blog el momento en el que ya resulta casi insostenible aceptar los comentarios. Sobretodo cuando use trata de un blog muy popular... no importa si es de cine o de gastronomia ( hace meses el chef Sumito Estévez también tuvo que suspender los comentarios en su blog. Las razones las desconozco pero no es difícil imaginárserlas).
El papel de moderador no es nada fácil y mucho menos en circunstancias como las que vivimos actualmente en Venezuela donde todos los temas parecieran conducirnos a la política, donde resulta imposible mantener una posición neutral y donde por más que nos duela nos falta mucho por aprender sobre el respeto a las ideas ajenas. Más que moderador se necesita ser un referee.

El insulto, la avalancha de improperios, las groserias, acusaciones sin fundamento, los rumores y las denuncias irresponsables no tienen nada que ver con la comunicación y la interactividad que soñamos y lamentablemente pueblan las discusiones más interesantes, los textos más preclaros, los blogs más inteligentes.
¿Los acepto? ¿Los borro? ¿Los ignoro? ¿Los prohibo?? ¿Qué hacer?? La decisión no está fácil.
Aceptar la disidencia, la opinión contraria, el otro punto de vista considero es fundamental pero cuando ya no existen argumentos sino insultos hasta allí creo que vale la pena escuchar. Lo entiendo, entiendo la decisión de Carlanga pero me entristece.
Sobretodo me parece triste porque no sólo en los blogs (que son un medio tan novedoso y tan libre) está sucediendo... sino en todos los medios y todos los escenarios.
Últimamente me da la impresión de que ya nadie escucha, ya nadie quiere el diálogo ni el debate. Yo hablo, yo grito, yo insulto y me quedo en mi trinchera, lo que el otro tenga que decirnos ya no lo queremos escuchar.
Muy triste.

4 comentarios:

Rodolfo dijo...

de verdad yo no entiendo porque tienen tanta complicación con los comentarios. Es verdad mi blog lo leen cuatro gatos, pero creo que sin comentarios no hay verdaderamente blogs. Entiendo que se pueden mantener las conversaciones a través de las referencias (como asomaba los de Microsoft), pero sin duda no es lo mismo.

Andres F. Guevara B. (Tupi) dijo...

Estoy de acuerdo contigo Zinnia. El fundamento de la libertad de expresión es precisamente su amplitud, su posibilidad infinita. Los actos ilícitos, desajustes y desequilibrios que causa la libertad de expresión deben combatirse con más libertad de expresión y, siempre, siempre, siempre, estableciendo sanciones ulteriores pero nunca a priori.

carlanga dijo...

Aunque en un principio pensé en colocar algún filtro o comentario, al final deseché la idea y opté por ejercer un papel para el que fui formado, como periodista primero, y cineasta después: el de genegardor de opinión. Ha sido arduo, peor al menos no se han vuelto a desbordar los ánimos y las discusiones. Mi papel como comunicador es no echarle más leña al fuego de la polarización. Y eso es lo que había estado pasando en mi blog. Ese era mi complicación con los comentarios.
Gracias por sus comentarios
Un abrazo, Zinnia y muchas gracias por tu reflexión.

EG dijo...

El derecho a la libertad de expresión tiene límites, y es justamente cuando ese limite se rompe, que aparece la moderación de comentarios.
Puedo manifestar mi opinión, ya sea acorde o contraria al posteo, pero sin agredir. Lamentablemente, hay personas que no entienden esto, y se extralimitan, haciendo que tengamos que moderar.
En mi caso, tengo 2 blogs, y en uno de ellos me han llevado a un punto de querer cerrarlo.
Otra cosa, hay comentarios que aportan contenido al posteo, pero otros, como por ejemplo "hola me gusta tu blog" o "me linkeas?", creo que no aportan mas que letras.
Saludos enormes